¿Hay vida después de la muerte?

Desde que los hombres se hicieron conscientes de su finitud, han manifestado, desde las formas más variadas, su creencia en algún tipo de vida después de la muerte.
El hombre de Neandertal ya enterraba a sus muertos. Este hecho se considera como cierto por las numerosas sepulturas y objetos rituales funerarios que se han encontrado en aquellos lugares donde vivió. Se ha podido demostrar que ya en aquellos hombres prehistóricos existÃan auténticos ritos de enterramiento.
Realmente no sabemos cuáles eran sus concepciones de la muerte y del más allá, pero está claro que la creencia en otra vida después de la muerte era cierta.
Todas las civilizaciones antiguas no dejarán, a partir de entonces, de cultivar esta misma creencia. La mayorÃa de las grandes filosofÃas, y prácticamente todas las religiones, han sostenido que en el hombre existÃa un principio de inmortalidad llamado espÃritu o alma, que por naturaleza, serÃa indestructible y sobrevivirÃa a la muerte fÃsica del cuerpo.
El principal argumento -que puede tener diferentes formas- sobre el que se apoyan los partidarios de la inmortalidad del alma es globalmente el siguiente: existe una enorme contradicción entre las aspiraciones del hombre y lo que puede efectivamente realizar.
Existe un gran deseo de inmortalidad, mientras que por su corporalidad, como cualquier ser viviente, es mortal. Se concluye, pues que algo de él debe subsistir después de su muerte: es decir su alma. En cuanto principio espiritual, ésta no podrÃa ser mortal como lo es su propio cuerpo.
De hecho, el filósofo cristiano Gabriel Marcel se preguntaba si verdaderamente habrÃa que asumir la muerte como el final de todo. ¿No serÃa más bien una especie de metamorfosis lo que empezarÃa, es decir otra vida?
Pero él va más lejos todavÃa al afirmar que esta creencia no responde únicamente a una aspiración fundamental del espÃritu humano, sino que hay realmente otra vida después de la muerte, una vida eterna.
“La vida no se nos quita, sino que se transforma”, afirma el filósofo situándose deliberadamente en una perspectiva cristiana. A través de esta reflexión, Gabriel Marcel no sólo nos pone frente al misterio de la existencia, de la muerte y de la vida, sino que nos plantea el problema de la existencia de Dios.
Esta concepción espiritualista de la muerte está, en efecto, estrechamente ligada a la afirmación de Dios o al menos de algo divino. En la luz espiritualista, la muerte no deja de ser dolorosa y real, porque se trata de una separación que a veces va acompañada de muchos sufrimientos, fÃsicos y morales.
Pero, este dolor y esta angustia se ven atenuadas por la perspectiva de la vida eterna. La muerte, en este sentido, es un comienzo, un nuevo nacimiento, y como tal es fuente de esperanza.
Sin embargo, el creyente no puede quedarse en esto si consideramos que la resurrección es el centro del mensaje cristiano. Afirmar esta fe en la resurrección como hacen los cristianos, no es huir de esta terrible realidad que es la muerte. Como todo hombre, el cristiano siente miedo y angustia ante la muerte.
Fausto Antonio RamÃrez
Tags: alma, esperanza, espiritu, muerte, vida

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
[…] ¿Hay vida después de la muerte?historias.biz/muerte/%c2%bfhay-vida-despues-de-la-muerte por ajulipi hace pocos segundos […]