
                Este domingo por la noche estaba comiendo con unos amigos en una conocida pizzerÃa cerca de casa, cuando al momento en que iba a pagar la cuenta se hizo la oscuridad. El mozo prendió un encendedor a manera de improvisada vela para que pudiera saldar la deuda. A tientas salimos del local y descubrimos que la ciudad entera se encontraba en tinieblas. Desde el cielo, pesadas nubes grises generaban una tenue luminosidad.
                  Hasta entonces todos los apagones me habÃan tocado estando en casa, ahora las calles que conozco de memoria volvieron a serme extrañas. TenÃamos la sensación de estar en un futuro post apocalÃptico o más bien en el momento del colapso donde la forma en que estamos acostumbrados a vivir se esfuma para siempre. Caminar cada cuadra era una aventura y un triunfo sobre la ciudad de las penumbras. Mi imaginación que es siempre fértil, comenzaba a trazar una sociedad sin ley, donde pequeños grupos de personas pelean entre sà por obtener lo necesario para la supervivencia.
                 Por mensaje de texto nos llegaban noticias de que en otros barrios el suministro eléctrico funcionaba sin problemas. Sin embargo hasta donde podÃamos ver la ciudad permanecÃa en completa oscuridad. A alguien se le ocurrió mirar el cielo y descubrimos que nunca habÃamos visto tantas estrellas en Montevideo. Por aquel entonces estaban en el apartamento de una amiga, un octavo piso que habÃamos subido por escaleras y a tientas. Â
             A pesar de las obvias incomodidades que generan desperfectos como los apagones, intento de disfrutar aquellos imprevistos que no sacan de la rutina y renuevan nuestra percepción de las cosas que tenemos olvidadas de tanto verlas. Después de todo se trata de los pequeños detalles que van haciendo a la vida interesante y digna de ser vivida.
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Tan acostumbrados a la luz artificial. Casualmente uno de mis juegos preferidos es cerrar los ojos en casa y hacer cosas cotidianas, pero nunca me habÃa puesto a pensar en el detalle de que pudiera hacerlo fuera de casa.
Saludos