El Fantasma del Pasado

Hay momentos en la vida donde el pasado se torna presente, los recuerdos vienen a la mente y se instalan en nuestro pensamiento. No queremos pensar, más todo se remonta a experiencias vividas que dejaron cicatrices. A veces duelen, lastiman y generan culpa.
Más que hacer con un pasado tortuoso que se empeña en perseguirnos y del cual huimos?
El pasado es pasado, pero no se resigna a dejarnos huir, está en nuestras actitudes, en la toma de decisiones, en nuestra postura hacia el futuro. Nos marca misteriosamente, lo que ya vivimos es conocido, nos es familiar y aunque a veces nos tentemos en repetirlo, o cedemos a la extraña ambición por cambiarlo, será una nueva desilusión pues no lo lograremos. Ya pasó, y lo que hicimos o dejamos de hacer se vivió en un momento irrepetible.
Lo único vivo es el presente, y éste si lo podemos cambiar. Si dejáramos de ver el pasado como un fantasma que se empeña en hacernos daño, y lo convertimos en un aliado, un amigo que trae consejos, las penas y tristezas que vivimos se transformarÃan tan solo en experiencia.
SerÃa una metáfora en nuestra vida, una fábula que nos deja una moraleja, un cuento con un final en el que cuál tenemos participación activa.
Los fantasmas habitan en la oscuridad, si le hacemos frente a nuestros temores e iluminamos nuestra vida con la verdad y el consuelo, el terreno del pasado no será infranqueable, será solo una senda que nos condujo hacia nuestro manuable presente.


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