El Mito del Alma Gemela

Hay momentos en la vida de la pareja donde surge la duda, la relación tambalea, estamos y no estamos, somos y no somos, estamos en pareja pero nos sentimos solos.
El diálogo es prácticamente inexistente, y el amor aunque no se ha ido, está dormido. La rutina hace estragos en la relación, pero aún asà pensamos que ese no es el verdadero motivo.
En estos perÃodos comenzamos a evaluar nuestra pareja y nos damos cuenta que en realidad tenemos poco o nada en común, que lo que a él le gusta no tiene nada que ver con nuestros gustos y viceversa. Somos la perfecta proyección del fracaso sentimental.
¿Dónde quedaron nuestros sueños del amor eterno?, ¿Dónde quedo el anhelo de compartirlo todo?, como una nube se desvaneció en el aire aquél sueño adolescente del alma gemela.
Encontrar la persona indicada, aquella que nos complementa, es una meta propuesta que no nos abandona. ¿No será un sueño inalcanzable, irrealizable en este tiempo?
El alma gemela es un mito que se instauró en nuestro inconsciente para convencernos que hay alguien que nos espera en algún lugar y en algún tiempo. Ese ser perfecto que nos entiende y llena todos nuestros vacÃos. Dicho asàsuena un ingenuo proyecto, es por eso que no perdura en el tiempo. Si es que acaso existe ese ser tan compatible, tan increÃblemente comprensible, que solo quiere lo que nosotras queremos, con el tiempo ese amor perfecto no se torna aburrido?
Y si nosotras cambiamos de idea y de gustos se supone que a él tiene que ocurrirle lo mismo. Entonces es un clon, el reflejo de mi propio espejo, son yo disfrazada de hombre, o un robot con control remoto que responde a todos mis deseos.
Mi alma gemela de esta manera se transforma en mi escudo, nadie nunca podrá compararse a él, y por ende nunca voy a ser completamente feliz, por que ese ser imaginario en cualquier momento puede aparecer e inevitablemente tendré que irme con él.
Ahora que lo pienso mi pareja no tendrá todos mis gustos, ni siquiera congenia con mis ideas, pero es real, está ahà para mÃ, y como no es mi espejo en él obtengo otro punto de vista, y como no tengo un control remoto yo no lo dirijo, entonces posee la capacidad de sorprenderme.
Definitivamente mi alma gemela es un mito que me mantiene expectante y limita mi capacidad de amar a ese ser tan común y tan contrario que tengo a mi lado, y que no duda en cuestionarme lo complicado que le resulta amarme.


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