Figurita Difícil

De chico solía leer esta revista, súbitamente hoy me acorde de ella.
Hace ya como doce años cuando sin casi sospecharlo comenzaba a entrar en la adolescencia compraba una revista argentina llamada Top Kids. Básicamente la revista trataba de lo que más me interesaba en aquella época, videojuegos, videojuegos y por cierto también videojuegos. Especialmente el juego de moda que hizo furor entre los chicos de mi edad, Mortal Kombat. Para bien o para mal ese videojuego de pelea donde fluían litros de sangre con cada round y se te daba la posibilidad de asesinar a tu contrincante influyó a mi generación como la guerra Vietnam y el movimiento hippie lo hizo con la juventud de los años sesenta. No sé si eso será bueno o malo a la postre, sólo con el tiempo se podrán sacar conclusiones.
La revista estaba especialmente diseñada para los chicos de mi edad. Otro elemento muy atractivo era que cada número venía con un muñeco de algún personaje del bendito videojuego que tanta preocupación despertaba en el equipo de psicólogos de mi colegio. Fueron los últimos muñecos con los que jugué, los otros ya habían perdido interés para mí. Un buen día tomé dos de estos muñecos, comencé a establecer un dialogo entre ellos y tuve una especie de revelación: me sentía inmensamente ridículo con lo que estaba haciendo. Guardé los juguetes y ya no los volví a usar.
Quien fuera el empresario argentino que estaba detrás de la revista y del programa televisivo que nunca llegó a costas uruguayas, nos leía la mente. Sabía que adorábamos los videojuegos, conocía a la perfección nuestra relación con
Y estaba “Figurita Difícil” cuyo subtítulo era “Léelo solamente si tenés muchas ganas”. La columna trataba sobre la vida y los problemas que debemos enfrentar en ella. No los problemas de los que les interesa hablar a nuestros padres y profesores como la droga y los programas cada vez más violentos que se ven en la televisión, sino las cosas que a nosotros realmente nos preocupaban. No saber como encarar a la chica que nos gustaba, esos días en los que sentís que todo te sale mal o la necesidad cada vez más creciente de estar un rato a solas.
No recuerdo quien escribía “Figurita Difícil” debía ser uno de los que escribía sobre los videojuegos cuya capacidad de redacción le daba para abordar temas más profundos. Sí me acuerdo de cómo solía cerrar su columna “Mi nombre es … y está sección se llama no sé porque, figurita difícil.” Hoy mientras desayunaba y pensaba en que escribir me acordé de “Figurita Difícil”. No sé a ciencia cierta por que, lo cierto es que mientras tomaba un sorbo de mi religioso café con leche de las mañanas lo recordé. Sentí una inmensa solidaridad con aquel redactor de columnas juveniles cuyo nombre no me puedo acordar. Tuve ganas de darle un abrazo, ofrecerle una taza de café, contarle de que me he vuelto escritor o al menos intento serlo. Contarle sobre todo de este blog, de la influencia que ejerció en mí. Porque ahora que lo veo claro, influyó en mí, aunque durante tanto tiempo no fui conciente de ello ni haya forma de saber que tanto lo hizo, lo cierto es que lo hizo. Definitivamente no era Borges, ni tampoco creo que merezca una línea en la historia de las letras argentinas, pero dejó sin saberlo su huella en los chicos que lo leyeron aunque sólo querían leer sobre videojuegos y eso es algo pequeño pero a la vez inmensamente valioso.

Uno de los muñecos que venía con cada número de la revista. La calidad no era buena como ven. Pero eso no importa cuando sos niño y se trata de tu héroe del momento.
Tag: Reflexiones

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