I have a dream…

Esta noche he tenido un sueño. He visto a la Iglesia que se hacÃa pobre para anunciar la Buena Noticia a los desposeÃdos de la tierra, entregándose a los que menos tienen, levantando a los caÃdos y sirviendo a los que el resto del mundo abandona en las calles y rechaza por su diferencia de raza, color, religión y condición sexual.Â
He soñado con una Iglesia que creÃa en la comunión entre pastores y sacerdotes, entre laicos y ministros. He soñado que se sentaban en una misma mesa, compartÃan el pan, el vino, el diálogo, la escucha y juntos discernÃan cómo ser más evangélicos y más creÃbles para el mundo que tan decepcionado está de la falta de coherencia entre sus pastores y obispos. He visto cómo la Iglesia asumÃa el coraje de dar testimonio profético, denunciando la injusticia del hombre y arriesgando asà sus propios bienes, seguridades e incluso su propia vida.Â
He soñado con una Iglesia que ponÃa en cuestión su propio ejercicio del poder, agudizando la escucha hacia los que menos derechos tienen dentro y fuera de ella. Respetando las diferentes opiniones, permitiendo la discrepancia sin condenar, sin excluir y apostando por un verdadero diálogo, sin necesidad de parapetarse por miedo en normas y dogmas que ni ella misma se cree y menos aún es capaz de vivir.Â
He soñado con una Iglesia con una moral diferente, especialmente en materia de sexo. Era una Iglesia más humana, más evangélica, abriéndose a una antropologÃa en la que el cuerpo no era nada malo ni pecaminoso. Una Iglesia que aceptaba el placer como esencial en la vida del hombre, como fuente de alegrÃa y regocijo. Una Iglesia maravillada por la obra desnuda del hombre y de la mujer, sin nada que esconder ni de lo que avergonzarse.Â
He visto a una Iglesia abierta a la mujer con las mismas oportunidades que los hombres, tanto en las decisiones como en los puestos de responsabilidad.Â
He soñado con una Iglesia-Madre, acogedora, dejando a las parejas la libertad para elegir el cómo y el cuándo para traer un hijo a la vida. Era una Iglesia que no excluÃa a los matrimonios que habÃan optado por romper su unión en aras de un mejor entendimiento, bien porque el amor se habÃa roto o porque la convivencia se habÃa vuelto un infierno para todos.Â
He soñado con una Iglesia que no obligaba a sus clérigos a ser célibes. El celibato, al igual que en el evangelio era una vocación y una elección libre, ni mejor ni más importante que la de vivir en pareja.
Soñé que la Iglesia era menos hipócrita al no imponer una castidad que sus miembros no cumplÃan. Y además, se dedicaba a llamar a sus sacerdotes, que por estar unidos en el amor a otra persona, hombre o mujer, tuvieron que abandonar el sacerdocio. Aquella Iglesia les pedÃa perdón y les ofrecÃa la posibilidad de seguir evangelizando en el nombre de Jesús, puesto que su vocación no desapareció al haber encontrado el amor.Â
Al final de la noche soñé que lo que estaba soñando no habÃa sido un sueño, sino que era la misma vida que gracias al milagro de la Pascua habÃa logrado convertir el corazón de la Iglesia en un corazón de carne como el de Cristo.
Fausto Antonio RamÃrez
Tags: Dios, iglesia, libertad, Reflexiones, religión, sociedad, sueño

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Muy bueno, pero creo que no lo verán nuestros ojos.