Los Beatles y una lección de vida

Abbey Road: Disco clásico de los Beatles y una de las obras más hermosas que se pueden escuchar.
Cuando tenía alrededor de once o doce años y comencé a interesarme por algo más que las canciones infantiles me hice fanático de los Beatles. Principalmente por influencia de mi madre, que insistía con que estaba muy atrasado con mis estudios de inglés y que escuchar las letras de los cuatro de Liverpool, podía ser una forma entretenida de mejorar mi vocabulario. No sé a ciencia cierta si aquellas canciones mejoraron mi desempeño en la lengua de Sheakespeare, tengo la sensación de que me iluminé al inglés varios años después y de repente. Pero lo que si es cierto, es que fue un mundo nuevo para mí, pasar de las melodías plastificadas de Cris Morena y los reciclados bizarros de Cacho Bochinche a la delicadeza beatle, debió ser como descubrir el fuego, la agricultura, la rueda y la electricidad en el tiempo que se escucha un casette.
Los Beatles eran mi banda favorita, a decir verdad era la única que escuchaba. No necesitaba nada más, toda la música que quería escuchar la hacían estos cuatro músicos, cuyos nombres todos conocemos. Además es indiscutible de que ellos fueron uno de los capítulos más importantes de la música del siglo XX, por no decir el más importante. Sabía eso, lo había leído en las revistas de música, lo escuchado en la tele y me lo habían dicho mis padres como otros parientes.
Pasaron un par de años, el CD se impuso en Uruguay, la agitación de mis hormonas clamaba por músicas más agitadas que describieran mis sentimientos. Exploré, busqué, se abrió un abanico de inmensas posibilidades ante mis oídos. Ahí estaban los Rolling Stones, Metallica, Fito Páez, Led Zeppelin, Aerosmith, Deep Purple, la guitarra densa y melancólica de Eric Claptón, los colores de Jimi Hendrix, la melancolía de Janis Joplin. No debo haber escuchado a los Beatles durante meses, el mundo estaba lleno de tanta música que no tenía sentido escuchar aquellos discos que los tenía gastados de tanto haberlos oídos anteriormente. Hasta que un día desempolvé “Abbey Road”, el icónico disco en el cual estás cruzando la calle. Bastaron los primeros acordes de “Come Together” para entenderlo todo, aquello era maravilloso. Ahora que había escuchado otras cosas, que había aprendido a disfrutar de otras voces, comprendí la importancia de los Beatles y los buenos que son.
Hoy en día me considero un fanático de la buena música, mis gustos varían bastante y estoy siempre dispuesto a escuchar cosas nuevas. Sin embargo los Beatles, son como el lugar de donde pertenezco, escucharlos es como volver al hogar. Pero para saber lo que es volver al hogar hay que haber viajado y en lo posible haber disfrutado del viaje.
Tag: Reflexiones

Comentaristas más activos