Los MÃos y los Tuyos
 
Cada vez se hacen más frecuentes las parejas que además de amor aportan a la nueva relación un bagaje extra, los hijos de otros matrimonios.
Esa pesada mochila muchas veces se transforma en un punto de conflictos dentro de la nueva relación. Como lo que se trae consigo no son sólo objetos si no personas de carne y hueso, con toda la complejidad del ser humano, y con el trauma de un divorcio, el amor resulta insuficiente e inefectivo para afrontar una nueva vida en común.
En la pareja como es bien sabido, hay conflictos, a éstos propios del vÃnculo afectivo se le potencia la intolerancia y el sabotaje de otros miembros, la mayorÃa de las veces predispuestos a terminar con dicho vÃnculo lo más pronto posible.
Cuando la culpa, el miedo y la duda de iniciar un nuevo lazo afectivo se presenta evidente en los padres, los hijos se sienten obligados a sabotear el nuevo proyecto de vida.
La seguridad es muy importante en estos casos, sólo si estamos convencidos de volver a empezar tendremos por lo menos las herramientas de intentar un nuevo amor.
Otro factor importante es poder separar los afectos, y no pretender la armonÃa perfecta entre seres que nada tienen en común, salvo nuestra presencia.
No es bueno tampoco para ellos sentirse desplazados, lo mejor es compartir con cada quien el tiempo necesario y no obligarlos a reunirse y compartir los mismos momentos si no es de su agrado.
El amor nunca es fácil y en estos casos mucho menos, mantener el equilibrio se hace indispensable.
Los mÃos siempre serán mÃos y los tuyos sólo tuyos en una nueva relación, sólo el tiempo puede disipar las tormentas y calmar las aguas.
A las nuevas relaciones hay que darles tiempo de madurar, el afecto cuando no es sanguÃneo es un proceso que se puede dar con buenas actitudes, pero nunca forzarlo, pues lo único que conseguiremos con esa actitud es generar más rechazo.


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