
          Me encuentro nuevamente, frente a la hoja en blanco de word, dándole nuevamente vueltas a la misma pregunta que me hago cada dos dÃas. ¿Qué voy a escribir esta vez para el blog? La hoja en blanco me produce cierto pavor y un respeto de tintes religiosos. Creo que una carilla mientras permanece sin una raya es el texto más perfecto que es posible, ya que es potencialmente todos los textos, incluyo aquellos que son imposibles.
           En la medida que vamos escribiendo, vamos trazando un camino. Como es sabido, no es posible hacer un camino que vaya o pase por todos los rincones del mundo. De la misma forma que no se puede escribirlo todo, aunque algunos escritores lo han intentado y vaya que parece estuvieron cerca. Por eso que la tarea de escribir me llena de dudas. ¿Estoy llevando a buen puerto mis letras? ¿No deberÃa pasar por aquellos puntos de los que me estoy alejando?
          De hecho, no suelo empezar ningún poema o relato sin estar seguro de a donde me dirijo. Lujo que no siempre puedo darme cuando escribo este blog. Cuando escribo una historia en conjunto con alguien más, prefiero que sea el otro quien la comience. Que sea él quien tome la decisión de en que sentido irá la lÃnea y luego yo me limitaré a seguirla lo más recta posible. No es haraganerÃa, creo, es quizás una arrogante búsqueda de la perfección. Sin embargo no me da tanto pavor la hoja en blanco cuando escribo el blog de historia. Será porque considero que la historia ya está escrita y tan sólo me limito a hacer un resumen y resaltar algunos puntos que me resultan curiosos.
          Releo lo que acabo de escribir, tengo ya unos tres párrafos, cuatro si cuento el que estoy escribiendo en este momento. Creo que logré espantar por hoy el temor de la hoja en blanco y escribir algo para ustedes.
Tags: cobardia, escritura, lietratura, Literatura, miedo, Reflexiones, temorComparte este artículo
Comentaristas más activos