
El primer beso es una experiencia inolvidable, pero pocas veces resulta tan perfecta como quisieramos.
         Ensayo y error, la vida es un largo proceso de ensayo y error, difÃcilmente las cosas no salgan bien la primera vez y recién después de varios intentos aprendemos a hacerlas correctamente. Muchas veces no somos muy concientes de ello, la mayorÃa de las cosas fundamentales que realizamos diariamente las aprendimos en nuestra tierna infancia, caminar, hablar, comer con cubiertos, sin embargo no parecemos recordar aquellos momentos de angustia, llantos y porrazos contra el suelo, porque aún no podemos coordinar nuestros pasos adecuadamente. Quizás porque entré a la escuela un poco más tarde de lo que entran normalmente los niños, tengo más presente el terrible esfuerzo que me costó aprender a leer.
                 ¿Por qué los besos deberÃan ser diferentes? Las pelÃculas, las nóvelas románticas y las canciones nos han impuesto una imagen del primer beso como un momento mágico, sublime y perfecto. Las cosas distan de ser perfectas y en los mejores casos debemos contentarnos con una imperfecta perfección que no es perfección pero a veces la supera.
                No conozco mucho de las experiencias de otras personas, me gustarÃa invitar a mis lectores a compartirlas en este blog. Por mi parte considero que tuve dos primeros besos. HabÃa invitado a ver a una compañera de facultad un concierto de una banda de amigos que no eran muy buenos músicos. Pero ella era una metalera de pura cepa y la agrupación coincidÃa medianamente con sus intereses. Ya hacÃa un rato que entre la cerveza y sin tener mucha conciencia de eso no habÃamos agarrado de la mano, nos sonreÃmos y ella me besó. Se desencadenó entonces un desenfreno de besos cada vez más apasionados, de lenguas húmedas y extasiadas explorando bocas hambrientas de algo insaciable. Ya no importaban mis amigos tocando, ni la tercera o cuarta botella de cerveza que estábamos tomando y nunca terminamos. Nos fuimos del boliche sin culpa y con prisa, nos detuvimos en la primera esquina para seguir besándonos. No podÃamos avanzar más de veinte metros sin volver a besarnos y explorar un poco más nuestros cuerpos.
                 Cuatro años antes, cuando mediaba la secundaria, un amigo y una conocida me habÃan presentado a una chica. Sonreà al examinarla, se me hacÃa bastante linda, creo que le generé la misma impresión. Hablamos poco en el camino, ambos sabÃamos de que se trataba todo esto y la conversación era tan solo una formalidad. En un pasaje olvidado del garage del centro comercial comenzamos a besarnos. Cuando todo terminó y la excitación se fue esfumando, sentà una sensación de asco, tuve que ir al baño a enjuagarme la boca. Sin embargo nunca dejé de considerarla una experiencia positiva ni guardar de guardar un cariño especial por aquella chica aunque nunca más volvà a verla.
Tag: ReflexionesComparte este artículo
Comentaristas más activos