Soltera con apuro

Cuando una mujer cumple los treinta años y sigue soltera, todos a su alrededor comienzan a murmurar. Será que es muy exigente….. Seguramente nada le viene bien…. Es una lástima tan linda chica y sola…… Si no se apura se va a quedar para vestir santos…….. Y parece tan normal….
Todos se creen con derecho a opinar y a exigir una explicación de tan desventurado destino. Como si se tratase de una enfermedad, o mejor dicho de una deficiencia orgánica, que requiere con urgencia una solución.
Lo cierto es que la vida continúa su camino, y el organismo femenino tiene ciertos límites que hay que cumplir, como procrear antes de la menopausia, (claro que también podríamos adoptar o recurrir a la inseminación artificial).
Pero eso no es lo peor de la situación, lo realmente grave es que la psiquis femenina sufre una fuerte presión, y lo más lamentable sería ceder a esos delirios sociales de la boda con el vestido blanco y encargar el tan ansiado bebé. Provocando en muchos casos la toma de muy malas decisiones, que nos llevan a aceptar cualquier propuesta o candidato que a los veinte años ni siquiera los hubiéramos tenido en cuenta.
Ni que hablar de los celos que una mujer soltera provoca en los círculos matrimoniales, pues parece ser que el hecho de no llevar anillo, se transforma en un claro indicio de vida libertina, o sea nos toman por exigentes y egoístas, o bien por fáciles e inmorales.
Otro martirio es soportar las interminables listas de candidatos que nuestras amigas, “comprometidas o casadas” con muy buena intención, elaboran para nosotras. Y de las cuales otras tantas citas con hombres que nada tienen que ver con nosotras.
Todo indica que la soltería en una mujer a una determinada edad, es un tormento que se debe llevar con valentía para no dejarnos llevar por la corriente y salir a todos lados con una cartel en nuestra espalda que diga “Soltera con apuro”, para dejar a todos conformes.


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